Pueblos de montaña en los Pirineos

4 pueblos de montaña que piensan en el mundo camper

La barrera montañosa de los Pirineos nos ofrece valles de ensueño, románico a rabiar, pueblos mágicos, cuentos y leyendas que enamoran a cualquiera que se deje caer por aquí. Ahora que el tiempo acompaña, cogemos la mochila y nos vamos de excursión por los pueblos de montaña de los Pirineos. Por suerte, cada vez hay más pueblos con sensibilidad para este modo de turismo en autocaravana o camper

PANTICOSA (HUESCA)

Si hablamos de Panticosa lo primero que nos viene a la cabeza son sus aguas termales y la historia unida a su balneario. Panticosa es uno de los pueblos de montaña, rodeada de las cumbres más altas de los Pirineos y ya desde tiempos de los romanos estaba habitada. 

Los principales atractivos de Panticosa son sus magníficos alrededores, un verdadero paraíso para los amantes de las actividades en la naturaleza y rutas en autocaravana. Embalses, peñas y pistas de esquí. El pueblo de Panticosa sirve de cuartel general para iniciar las numerosas rutas de senderismo y de bicicleta. En la oficina de turismo de Panticosa nos informan de las rutas más adaptadas a las necesidades de cada uno. Encontramos rincones tan bonitos como los templetes que protegen los manantiales, el Mirador del Pino y el de la Reina.

Este pequeño pueblo de menos de 1.000 habitantes es un ejemplo vivo de la auténtica arquitectura de montaña. La piedra de las casas se funde con la roca de las montañas y gran parte de su territorio está ocupado por el Monumento Natural de los Glaciares Pirenaicos.

El balneario de Panticosa es uno de los más antiguos de Europa, un conjunto de edificios decimonónicos en el corazón del Valle de Tena. Utiliza las mismas aguas medicinales que ya utilizaban los romanos. En el fondo del manantial de Tiberio, uno de los que riegan esta tierra, se encontraron varias monedas romanas. Si decidimos hacer una parada en el balneario podremos disfrutar de su piscina exterior, del vaporium o del iglú con cromoterapia, realmente relajante.

Y si preferimos una jornada de kayak, en el Pueyo de Jaca está bañado por las aguas del embalse de Búbal y encontraremos varias empresas que nos ofrecen excursiones por estas aguas. En la calle Acceso Telesilla, sin número, encontramos un parking de autocaravanas con 10 plazas gratuitas. Está a menos de 8 kilómetros del Balneario. 

PUIGCERDÀ (GERONA)

Elegante, fronterizo y referente para los que quieren disfrutar de la montaña sabiendo que está cerca la playa. El Pirineo gerundense es un lugar perfecto para escapar del bullicio y visitar pueblos de montaña.

Por supuesto que la la montaña y sus actividades son su gran reclamo, pero poder leer en nuestra autocaravana algo de la historia de estas tierras es siempre muy agradable. Su vinculación a la corona de Aragon, desde el siglo XII queda claro con la documentación que se conserva. Lo mismo sucede con su edificaciones de defensa de los siglos XIII y XIV.

Pasear por los alrededores de su lago de Puigcerda o acercarnos hasta su casco antiguo siempre es una opción para disfrutar de un tranquilo paseo. A la hora de comer, La Borda del Cereta es un lugar de referencia. 

ARSÈGUEL (LLEIDA)

En una brecha entre las montañas de los Pirineos emerge Arsèguel, con el río Segre cruzando sus calles. En la impresionante mole de piedra del Cadí, este pueblo de calles empedradas se alza en un cerro, dejando unas vistas del valle preciosas. Es un pueblo  que conserva su antigua muralla, la iglesia románica de Santa Coloma y una gastronomía llena de buenos embutidos y verduras.

Arsèguel es uno de los pueblos de montaña que vivió mucho tiempo de su tradición de trabajar la lana, uno de los lugares que podemos visitar es la fábrica de lanas que está en el Pont d’Arsèguel, y ver cómo se trabajaba la lana, empleando el agua y la maquinaria que se utilizaba ya desde el siglo XVIII. Para pernoctar con autocaravana, a unos 15 minutos, en La Seu d’Urgell, hay un área de 9 plazas gratuitas, con una estancia autorizada de 48 horas. Muy buenas instalaciones. 

BAGERGUE (LLEIDA)

En el Valle de Arán, en Lleida está este pequeño pueblo de no más de 200 habitantes, a pocos kilómetros de la frontera de Francia. Es un pueblo que parece salido de un cuento, su casco histórico es parte del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña

Calles adoquinadas, casas de piedra y madera y, nada más entrar, la Plaza Mayor y su iglesia de Sant Félix.

En su calle principal, la Carrer Major, está el museo de Eth Corrau, un corral donde podemos admirar más de dos mil objetos de artesanía típica del valle, y un poco más arriba, la quesería artesanal Hortmatges Tarrau, que se esconde en el pueblo más alto del Valle de Arán.

A las afueras y como inmersa entre las moles montañosas, la ermita de Santa Margarida de Bagergue es un lugar ideal para parar y contemplar la naturaleza que la rodea.

Y siguiendo el camino hacia Barradós, el río forma unas balsas naturales que dejan playas fluviales donde tomar unos baños en verano. Y para terminar, el curioso lago de Liat, con sus aguas naranjas gracias a la cantidad de hierro que le aportan las minas de este metal que hay por la zona.Para pernoctar con camper o autocaravana por la zona, lo mejor es acercarse al Camper Park d’Aran, en Vielha.

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