Lugares donde la sal marca el escenario

Son paisajes diferentes, casi lunares, cambiantes bajo la luz del sol. Realmente bellos y que en España abundan. Son las salinas. Disfrutar de los atardeceres en las salinas marinas, o adentrarnos en el corazón de la tierra en las minas de sal, son dos maneras de descubrir nuevos destinos que nunca dejan indiferente. Os proponemos unas rutas por las mejores salinas de España. Lugares donde recorrer este oro blanco tan esencial para nosotros. La sal es riqueza.

Cardona (Barcelona)

Esta escapada comienza en la provincia de Barcelona, en la comarca del Bages, en Cardona. Cardona tiene muchas cosas que ofrecer como destino turístico. Su castillo con su fantasma incluido, el casco histórico de calles empedradas y sus minas de sal.

Cardona y su castillo fueron en su tiempo el baluarte de la independencia catalana.

Los reyes sin corona de esta tierra, los condes-duques de Cardona, vivieron en esta tierra que gracias a sus minas de sal tuvo una riqueza inusitada en el pasado. Su Carta de Población, una de las más antiguas de Europa, recogía el derecho de todos sus habitantes a tener sal sin restricciones. Hoy podemos visitar estas minas impresionantes y dar un paseo por el pasado de esta Montaña de Sal.

Las cuevas que conforman el interior de esta montaña son un fenómeno natural único en el mundo y en continua expansión. La erosión que crea la lluvia hace crecer esta cavidad que deja unas imágenes casi oníricas. Durante siglos estas fueron una de las minas de sal más importantes del mundo y hoy, este recinto se ha convertido en el Parque Cultural de la Montaña de Sal .

Para visitarlas podemos dejar la AC en el área de autocaravanas que hay bajo el casco antiguo medieval (Latitud 41.911993 y Longitud 1.680962), un área gratuita con agua potable y vaciado de aguas grises y negras.

Este parque forma parte de la cuenca potásica catalana y ya en el neolítico se extraía sal de esta montaña. 100 hectáreas de mina que lo mejor es conocerlas con las visitas guiadas que organizan. Un recorrido que se adentra 86 metros entre galerías y un pequeño museo.

Torrevieja (Alicante)

Estas salinas no nacen en el corazón de la montaña sino junto al mar. Las Salinas de Torrevieja son un paraíso de montañas de sal y lagunas de color rosa. Su pintoresco paisaje siempre ha estado aquí, pero hasta 2019 no fueron visitables. Estas salinas son las más grandes de Europa y en sus lagunas se produce la deseada Flor de Sal.

Las puestas de sol en estas salinas son tremendas, te dejan sin palabras.

La laguna rosa tiene este color púrpura gracias a bacterias y algas que tienen este pigmento rosado y por la artemia salina un crustáceo que, al alimentarse de las dos anteriores, adquiere también este color. Crustáceo por cierto que es la comida preferida de los flamencos… también rosas, pero que aquí suelen parar poco por el alto índice de sal que tiene. Tiene tanta sal casi como el mar Muerto, si nos pudiéramos bañar, flotaríamos.

No se pueden aparcar las autocaravanas ni acampar, para pasar la noche lo podemos hacer en un terreno que hay gratuito cerca del mar (N 37.98364, W 0.65734

N 37°59’01», W 0°39’26) o en el Camping Florantilles al otro lado de la laguna es un lugar también muy adecuado como base de operaciones.

Cabo de gata (Almería)

El siguiente paraíso de sal lo encontramos en Cabo de Gata. Estas salinas siguen en activo y producen unas 40.000 toneladas anuales de sal. Están junto a la playa de Las  Salinas, una playa de 5 kilómetros en línea recta que termina en el faro del cabo. El paisaje aquí es para simplemente contemplarlo y disfrutar de lo lindo.

Además de la producción de sal, el valor ecológico de este lugar es increíble. Hay más de 100 especies de aves en sus humedales y podemos encontrar dos observatorios de aves dentro de ellas. Los flamencos rosas abundan en sus aguas y son todo un espectáculo. Otra de las estampas más características es la de la iglesia de Las Salinas.

Esta iglesia está entre las salinas y la playa y es todo un icono de este Parque Natural.

Para pernoctar en San Miguel de Cabo de Gata, uno de los pueblos que está más cerca de las salinas, hay un descampado a la entrada del pueblo, en primera línea de playa, donde podemos parar y dormir escuchando el mar. La opción del Camping Cabo de Gata también es muy aceptable.

AÑANA (Álava)

Y para buscar lugares especiales, debemos ir hasta Añana. Las salinas de Añana están a escasos 30 kilómetros de Vitoria. Añana fue la primera villa real de Euskadi en el siglo XII y lleva explotando la salmuera de estos manantiales desde hace 7.000 años.

El paisaje de las salinas de Añana es como un desierto blanco con un pueblo que se asoma como un balcón al Valle Salado.

Visitarlas y ver la manera tradicional de cómo extraen los diferentes tipos de sal y pasear por las curiosas calles de la villa son una escapada distinta y que nos dará una visión diferente de la típica escapada al País Vasco de paisajes y gastronomía.

Para visitar las salinas hay que contratar una visita guiada que ronda los 7 euros por persona, y si la contratamos con cata de sal y visita a los manantiales, 8 euros y medio.

Es una opción con planes para toda la familia. Si vamos con niños podemos probar con el taller salinero o disfrutar de un spa salino. Como en todo Euskadi, aquí encontramos muchas facilidades para ir con nuestra camper, aunque si es de las grandes el acceso es un poco complicado.
A un paso de las salinas, en la calle del Mercado, 10, hay un área de autocaravanas donde pernoctar (42° 48′ 13″ N 2° 59′ 4″ W).

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