Caravaning por la Granja de Briz

El sueño de cualquier niño y la tranquilidad de cualquier padre

Las Rías Baixas son uno de los destinos preferidos entre los asiduos al viaje en autocaravana o caravanas. Las carreteras entre bosques, los acantilados, las playas donde pernoctar… Galicia es en general caravan friendly y hay muchos sitios con todas las facilidades para acoger a los aficionados del caravaning, esta vez por la Granja de Briz.

Además del espectáculo que son las Rías, si viajamos en familia, también encontramos rincones donde poder pasar todo el día y tener entretenidos a los peques.

Uno de estos rincones es la Granja de Briz, en Marín, en la provincia de Pontevedra. Esta granja fue una antigua granja de los monjes del Monasterio de Oseira, y con la desamortización en el siglo XIX paso a manos privadas. La granja perteneció a la familia Munaiz. Casi 25.000 metros cuadrados con tres casas que en su tiempo fueron residencia de vacaciones de la familia Briz.

El Ayuntamiento de Marín en 1999 adquirió la propiedad y, después de casi once años rehabilitando los edificios y acondicionando el paisaje, inauguro El Parque de los Sentidos. En teoría un lugar para jugar, pero que también nos enseña muchas cosas. 

De las tres edificaciones la Casa de los Caseros es la que se destina al ocio de los visitantes. Está rodeada de la antigua muralla que rodeaba la finca, tiene un pequeño lago en su interior y en los jardines abundan los árboles frutales, las especies autóctonas y las vides.

Caravaning por la Granja de Briz

Casa de los Caseros

Nada más entrar lo primero que vemos es el estanque con el Tornillo de Arquímedes. Este sistema inventado por el griego se sigue utilizando para extraer el agua de sitios de difícil acceso, y aquí hay una muestra para que los más pequeños vean lo sencillo, ecológico y genial del mecanismo. 

Ya dentro de la finca encontramos una zona de aventura con lagos, toboganes, la “ladera de los sentidos” y aquí es donde empiezan a despertarse todos los sentidos y comienza el juego. 

El primero de los sentidos con el que jugaremos es con la vista, encargada de descubrir todo lo que esconde este parque. Más adelante está la zona del tacto, donde probar texturas y materiales que nos sorprenderán. Tambores, carillones, pajarillos se convierten en un cultivo de sensaciones.

Ahora le toca el turno al sentido del oído. El sentido del olfato, el más intuitivo y evocador de todos, nos acompañará durante todo el recorrido. La mezcla de olores de las aromáticas, la hierba verde, los frutales atrapan a cualquiera. Incluso podemos recoger fruta de los árboles frutales y sentir el placer de comer la fruta recién recogida del árbol y beber el agua fresca de la fuente.
Para terminar decir que se permiten mascotas y que tiene un merendero ideal para descansar después de todo un día de aventuras. Si a esto unimos algunas playas como la de Mogor y la excelente zona camper de Pontevedra, la excursión es perfecta.

Caravaning por la Granja de Briz

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