Actividades en familia cuando aprieta el frío

Viajar en familia y disfrutar de la naturaleza con los más pequeños es una de las mejores maneras de pasar el largo invierno. Pequeñas o grandes escapadas en las que, como todos sabemos hay que darle vidilla a los niños. El deporte y el ejercicio siguen siendo una buena medicina. Os proponemos algunas actividades en familia cuando aprieta el frío.

Niños cansados, padres liberados!

Planear un viaje con el propósito de practicar deporte al aire libre, disfrutar de la nieve, conocer los frutos que dan los bosques, es un valor añadido a la ya gratificante experiencia que es coger la casa a cuestas y tirar millas.

Men sana in corpore sano. Practicar deporte no solo nos proporciona beneficios físicos, la mente también se relaja. Viajar con niños a veces puede dar momentos estresantes, por lo que el deporte, no solo nos ayudará a “cansarlos” sino también a unir lazos de equipo y mejorar la convivencia.

Tanto en España como en el extranjero encontramos destinos donde pasar un día de nieve, o dar un paseo por un bosque reconociendo setas, o sacar los patines del trastero. Solo hay que elegir el destino y ponerse en marcha.

SENDERISMO

Montaña, playa, nacimientos de ríos… la oferta de senderos para recorrer es enorme. Disfrutar de un paisaje bonito, preparar bocadillos y hacer un picnic o conocer las especies de árboles y vegetación que recorremos es una de las actividades más sencillas y fáciles de planificar para hacer con niños.

En casi todos los lugares donde hay marcadas rutas de senderismo encontraremos un parking o rincón donde dejar la AC y comenzar la caminata.

Cuestiones a tener en cuenta es que vayamos bien equipados, sobre todo con buen calzado y ropa de abrigo, hacer paradas a menudo para no cansarse y llevar agua y frutos secos para no perder la energía.

El senderismo con los niños contribuye a que estén más contentos y se encuentren motivados, caminar en la naturaleza hace que segreguemos endorfinas. 

En España los destinos para hacer senderismo fácil con niños son muchos. Los Cahorros del Río Chillar en Nerja, las rutas del Parque Natural del Alto Tajo en Guadalajara, los Arribes del Duero en Salamanca, o la Silla de Felipe II y la Cueva del Oso en Madrid pueden ser algunas ideas.

PATINAJE SOBRE HIELO

Otra opción, y si queremos hacer un viaje más urbano, es elegir una ciudad y, además de patear y conocerla, organizar una tarde de patinaje por ejemplo. Los pequeños aprenden con facilidad y eso aumenta su autoestima.

Solo hay que cargar en la autocaravana o campervan los patines, protectores de codos, rodilleras, casco y guantes. En invierno muchas ciudades abren sus pistas de hielo y puede ser una actividad bien divertida para toda la familia.

Las Encinas de Boadilla en Madrid, la Pista de Hielo de Puigcerdà en Girona, la de Lobete en Logroño, la del FC de BarcelonaIgloo en Granada, Fu non Ice en Valencia. Hay para dar y tomar.

BUSCAR SETAS O RECOGER PIÑAS

Podemos aprovechar el otoño, antes de que caigan las heladas para enseñar a los peques la cantidad de hongos y setas que crecen en nuestros bosques. Con cuidado de no tocar las más tóxicas, el ir descubriendo cómo crecen las setas bajo la hojarasca, en los troncos de los árboles y a las orillas de los ríos es casi una labor de detectives en busca de pruebas, y puede resultar un juego entretenido y enriquecedor.

Enseñarles a iniciar el fuego de una chimenea con unas piñas traídas del bosque es también una manera de fomentar el sentido de vinculación con el bosque. En lugares como Guadarrama encontramos actividades que organizan para pequeños, Pequesetas, donde enseñan a niños y mayores que no conozcan el mundo micológico, a distinguirlo y respetarlo.

ESQUÍ Y SNOW

El deporte de invierno por excelencia es el esquí. La nieve y los paisajes que ofrece son lo mejor que tienen las bajas temperaturas. Viajar a estaciones de esquí, practicar el esquí de fondo entre montañas o coger una tabla de snow, seguro que cualquiera de ellas va a hacer las delicias de nuestros hijos. 

En todas las estaciones hay zonas destinadas a la familia, sin tener que bajar pistas negras ni poner nuestra integridad en peligro. Boí Taüll es una estación que cuida mucho el tema de los más pequeños y el tema de los autocaravanistas. La Molina y Masella son otras estaciones con un ambiente muy familiar. Los trineos y las raquetas también son otra opción divertida para los más pequeños o para los que no les guste mucho la parafernalia del esquí.

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